Aspaym alerta de la triple discriminación hacia las inmigrantes discapacitadas

Las inmigrantes discapacitadas sufren una triple discriminación social por ser mujeres, discapacitadas y, además, inmigrantes, ha asegurado hoy el presidente de la Asociación de Parapléjicos y grandes Minusválidos de Castilla y León (Aspaym), Francisco Sardón.

“Las mujeres discapacitadas encuentran ya de por sí numerosas dificultades para desarrollar su vida diaria y si a eso le añadimos el hecho de ser inmigrante, los problemas para conseguir la igualdad aumentan aún más”, ha dicho a EFE Sardón, tras la inauguración hoy en Valladolid de una jornada sobre esta problemática.

El encuentro, organizado por Aspaym y la Junta de Castilla y León con el título de “Mujer, discapacidad e inmigración”, pretende servir para sensibilizar y concienciar a la sociedad acerca de las dificultades que este colectivo encuentra en ámbitos como el laboral y el social.

“La situación de las mujeres inmigrantes y discapacitadas es a día de hoy bastante desfavorable, porque se trata de un colectivo con muy poca visibilidad social y muchos problemas a la hora de, por ejemplo, encontrar empleo”, ha indicado el presidente de Aspaym.

En España viven actualmente unos 250.000 inmigrantes con algún tipo de discapacidad y de ellos, el 45 por cierto se encuentra en situación irregular, lo que impide su acceso a los servicios sociales.

Asimismo, la tasa de desempleo de este colectivo triplica a la del resto de población, ha señalado Sardón, quien cree además que el porcentaje de inmigrantes discapacitados aumentará considerablemente en el futuro debido a la alta siniestralidad laboral que tiene uno de los sectores que más extranjeros emplea, el de la construcción.

“Muchos inmigrantes ocupan puestos de trabajo con un alto índice de siniestralidad laboral, por lo que el número de discapacitados puede llegarse a disparar en el futuro entre la población inmigrante”, ha pronosticado Sardón.

Una de las mujeres que reúne esta doble condición de inmigrante y discapacitada es Brigitte Tiuso, una colombiana de 35 años que llegó hace nueve a España para cursar un doctorado en ingeniería química.

Tiuso, que sufre una minusvalía que le obliga a ir en silla de ruedas, ha denunciado a EFE que ser discapacitada y, además, inmigrante supone serias dificultades en ámbitos como, por ejemplo, el laboral.

Así, a las complicaciones para acceder a un empleo que conlleva ser inmigrante se unen, en el caso de esta joven, las dificultades para encontrar un lugar de trabajo adaptado a una minusvalía.

También hay problemas a la hora de alquilar un piso, ya que casi ningún arrendador está dispuesto a hacer las reformas necesarias para adaptar la vivienda, lamenta Tiuso.

“Si en cuestión de inserción laboral las mujeres tienen por el simple hecho de serlo numerosos problemas, ser discapacitada impone más y ser inmigrante lo hace aún más complicado”, asegura la joven, quien además se queja de que, aunque existen asociaciones de discapacitados y de inmigrantes, no hay ninguna que englobe a ambos colectivos.

EFE. 26/03/09. ADN.es

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