Es lo que hay

“Es lo que hay, no he encontrado a nadie que me quiera servir como testigo que vaya conmigo a por las entradas, de verdad que lo he intentado. Siento una gran impotencia pero esto es lo que pasa cuando careces de autonomía personal y por vivir en una comunidad tan atrasada como Extremadura”.

Aunque comparto su tristeza y rabia, disiento doblemente de las amargas palabras de Juan José. Primero por lamentar la situación por la que atraviesa circunscribiendo este flagrante caso de discriminación a su comunidad, cuando es un hecho irrefutable que se extiende por toda nuestra geografía sin excepción. En esto, Extremadura no se lleva la palma. Lo segundo que no comparto es cuando dice “es lo que hay” como bajando los brazos.

Ciertamente seguirá siendo “lo que hay” hasta que deje de serlo. Como hoy me siento generoso ofrezco pases gratis para la sesión del cine. He aquí la película completa, breve pero intensa:

“Aquí en Plasencia hay un bar que cada año hace un espectáculo, “la verbena de los casados”, el cual se va a hacer este sábado próximo y anoche [el jueves] fuimos a sacar las entradas como otros años, pues bien, ayer el dueño nos las negó. Mi pareja le preguntó que por qué, el dueño le contestó como a una niña pequeña, “que venga tu mama a hablar conmigo”. Ella le volvió a preguntar y esta vez le contestó “es que ocupáis mucho con las sillas, y si pasa algo qué”. Tengo que decir que la pista es muy amplia. El dueño se dedicó después a comentarlo con los demás clientes”.

Tras finalizar el cortometraje y salir de la sala, la película emitida parece casi cuatridimensional pues se llegan a sentir nauseas por el sucio y rancio aliento del dueño del bar “Pista Jardín el Nido”, mientras se dirigía a esta mujer como si de una niña se tratase. Brutal y cotidiana escena. Lo malo viene cuando uno se insensibiliza ante lo habitual de estas imágenes y la víctima palpa la falta de apoyo de su entorno.

Mala es también la situación violenta a que se nos somete a las Personas con Diversidad Funcional por el mero hecho de tenerla o –las. Mala también resulta la sensación de abandono, soledad, decepción y alienación notable y frecuente. Mala la baja autoestima que se genera. Y mala la discriminación creciente hacia la Persona con Diversidad Funcional ante la impasible mirada del otro (que no cambia, que no, que no evoluciona a mejor).

Además de todo el mal que acarrean hechos como el reseñado, la peor consecuencia es la evidente realidad de pensar que “lo que hay” no tiene remedio ni salida. Existe la tozuda impresión de que cabalgamos sobre un caballo desbocado y sin riendas por donde tomar el control.
En cambio, hay mucho ingenuo por ahí y por allá que pensamos que “lo que hay” puede variar tan pronto como esta noche a las once.

César Giménez Sánchez

Autor: César Giménez Sánchez.