¿Dónde está el 2% de los empleos para los discapacitados?

CASTILLA - LA MANCHA. Jóvenes con niveles de formación equiparables a la mayoría de la población tienen cerradas las puertas de la empresa privada Asprona pide a la Inspección de Trabajo que vele por la integración y el cumplimiento de la Ley

Lourdes Alarcón en la piscina

Llegará el día en el que la sociedad asuma que igual que un niño nace rubio, moreno o pelirrojo puede tener síndrome de down o cualquier tipo de discapacidad intelectual. Pero aún queda un largo camino por recorrer, porque la Ley, que tendría que favorecer a cientos de personas sólo en la provincia de Albacete, no se cumple. Asprona no se cansa de denunciar que las empresas de más de cincuenta trabajadores se olvidan de que un 2 por ciento de sus empleados tienen que ser discapacitados.

Jóvenes como las albaceteñas Lourdes Alarcón o Ana Rosa Ponce asumen que "todos somos diferentes", pero tienen muy claro que también son iguales en deberes y derechos ¿Por qué sólo quince de los más de 900 trabajadores a los que emplea Asprona están en empresas ordinarias? Lourdes y Ana tienen un nivel de estudios equiparable al de la mitad de la población, es decir, acabaron la Educación Secundaria y continuaron con Garantía Social.

Madurez

Ambas tienen un nivel de madurez que muchos querrían para sus hijos, sin embargo sólo han trabajado en la Administración y en Asprona. A Lourdes, que es campeona de natación, le gustaría trabajar en un gimnasio, como monitora o en el Instituto Municipal de Deportes. A Ana Rosa le encantan los niños y, aunque su sueño es ser actriz, también le gustaría trabajar en una guardería. Las dos, ahora empleadas por Asprona, siguen esperando una oportunidad. En realidad, si la sociedad las viese como realmente son no necesitarían depender de la discriminación positiva. Hay que tener en cuenta que Asprona sigue batallando. La asociación está en la Mesa de Empleo Local, donde hay un grupo de trabajo dedicado a conseguir que ese 2% se cumpla. El responsable de Integración Laboral de Asprona, José María López, se reúne todos los meses con empresarios, sindicatos, ONG, asociaciones e instituciones. Todos son conscientes de que si a nivel nacional sólo una de cada tres empresas cumple la Ley, el porcentaje empeora a nivel regional. Se han enviado cartas a los empresarios y se ha pedido a la Inspección de Trabajo que intensifique los controles, pero, a día de hoy, pocos son los que dan una oportunidad a la discapacidad. Además, José María López explicaba a este diario que dentro del mundo de las discapacidades, la intelectual es la que se lleva la peor parte de la discriminación laboral.

Asprona está haciendo todo lo que está en su mano, pero ¿dónde están las campañas informativas en defensa de ese 2 por ciento? José María López cree que la Inspección de Trabajo es quien debe garantizar el cumplimiento de la Ley y es a esta institución a la que le pide que aúne esfuerzos en favor de la discapacidad. «La Administración debe estar ahí», insistió.

No han tenido las mismas oportunidades laborales que el resto de la sociedad, pero la vida y la formación de Lourdes y Ana Rosa han sido como la de cualquiera. Es verdad que nacieron con síndrome de down, aunque también es cierto que esta situación no les impidió crecer como al resto. Lourdes empezó el colegio en el José Serna, de donde se llevó grandes amigos y muy buenos recuerdos. Continuó sus estudios en el instituto Leonardo Da Vinci, donde llegó a cuarto de la ESO e hizo Garantía Social. Desde los cuatro años, esta joven compaginó sus estudios con el deporte.

Esta chica nada desde los cuatro años y es campeona regional y finalista nacional de natación. A Lourdes le gusta trabajar en Asprona porque tiene grandes compañeros, aunque recuerda con nostalgia los seis años que estuvo trabajando en la Diputación.

Su sueño es llegar a independizarse, formar su propia familia y trabajar en el Instituto Municipal de Deportes, en un gimnasio o en una piscina como monitora de natación.

Lourdes nunca se ha sentido diferente al resto. De hecho, muchos de sus compañeros de instituto no llegaron hasta donde lo hizo ella. Su padre, Juan José Alarcón, confesaba este diario que hoy, 28 años después del nacimiento de su hija, se sigue arrepintiendo de lo que le dolió verla por primera vez. "Estuve tres meses hundido y ahora tengo que reconocer que es la alegría de mi casa". Además, Juan José explicó que su hija es una luchadora nata. En la Clínica de Navarra la salvaron de una lesión de espalda que pudo matarla y ahora es campeona de natación. "Es nuestro orgullo. Va a natación, a teatro y a guitarra", confesaba el padre.

Como Lourdes, Ana Rosa Ponce estudió en los colegios Pablo Picasso y José Serna y terminó Garantía Social en el instituto Leonardo Da Vinci de Albacete. Su primer trabajo lo tuvo en el Ayuntamiento de Albacete, donde desempeñó durante tres años las tareas de alguacililla.

Secretaria de Adapei

Hoy, con 29 años, es la secretaria del centro Adapei de Asprona. Esta joven está contenta con lo que hace. Confiesa que no se puede quejar, pero reconoce que tiene dos sueños, llegar a ser actriz de Hollywood y trabajar en una guardería, porque le encantan los niños y la interpretación. Está formada; es inteligente; ya hizo prácticas en una guardería y, sin embargo, aún está esperando a que la empresa privada le dé una oportunidad.

En su opinión, ella no es una persona normal, porque se considera más afortunada que el resto. «Tengo mucha suerte; viajo; canto; actúo y hago mucho ejercicio. No quiero independizarme porque vivo muy bien con mis padres y mis hermanos», explicaba. Además, como ya es tía, cuida de su sobrino siempre que puede.

Dolores Carcelén. Albacete, 22/02/2009. FUENTE: LaVerdad.es