El niño de Camposoto

El titular de prensa que tengo más a mano dice exactamente:

“Denuncian al colegio de Camposoto por supuestos malos tratos a un niño autista.”

¿Qué haría un padre si su niño de 6 años con autismo llegase a su domicilio con veinte cardenales y al ir a pedir explicaciones en el colegio no le dijeran nada?

¿Qué haría ese mismo padre si al mes del suceso hubiera una repetición de los hechos, esta vez con seis cardenales? ¿Los denunciaría ante quien fuera o se callaría?

Los padres de este colegio, específicamente los padres del aula de integración del colegio de primaria de Camposoto, se han puesto del lado de los profesores. Del lado de la víctima, (porque no lo olviden, la víctima es el niño), no.

Así tenemos que dichos padres se movilizan en apoyo del profesional. Los padres entregan escritos a la inspección de la delegación provincial y a la propia delegada de educación de la provincia de Cádiz.

En ambos escritos expresan su sorpresa, ya que en dos años que lleva abierta el aula no ha surgido ningún problema, pero resulta que siempre hay una primera vez para las cosas. Por ejemplo: en más de 400 años no se había suspendido una procesión de la Virgen del Rocío por causa de la rotura de barra del palio del paso de la blanca paloma. Sin embargo el 13 de junio de 2011 se suspende por primera vez.

Otro ejemplo: desde su creación hace más de 30 años, nunca antes habían dimitido de su cargo tres miembros del Tribunal Constitucional, y sin embargo el mismo día 13 de junio van y dimiten. Debe ser mentira porque nunca antes había ocurrido.

Al haber denunciado a la propia delegación provincial de educación, es lógico que el informe emitido por ésta a finales del mes de mayo juzgara que ella era inocente, que los profesores habían actuado correctamente. En concreto ese informe habla de que el aula de integración ese día la ocupaba la maestra de educación especial que atiende el aula del centro, junto con la monitora del aula y una voluntaria de la asociación de autismo de Cádiz que colabora con el colegio.

Pasados unos minutos el niño de 6 años comenzó a autolesionarse y entre las tres y el profesor de educación física redujeron al niño y lo calmaron.

Cabría hacerse muchas preguntas como por ejemplo, de dónde han salido los cardenales si en el momento de reducir y calmar al niño no presentaba ninguno. Es necesario indagar sobre la presencia de una persona ajena a la plantilla en ese recinto. Habría que preguntarse también a quién se está procesando; está claro que la Asociación de padres y los profesores del centro ya han juzgado al padre de la criatura y, no contentos con esto, ya han emitido un veredicto contra él.

Pero ¿dónde queda el niño en este maremagnum de sucesos sin explicar?

Autor: César Giménez. 15 de junio de 2011.