DHY! es una herramienta para el seguimiento del respeto a los Derechos de las Personas con diversidad funcional y el cumplimiento de la aplicación de la Convención de las Naciones Unidas.

Intereses contrapuestos a la inclusión

Mujer amordazada

Nadie duda de que hacer un negocio con el propósito de ganar dinero es lícito. La cosa se tuerce un poquitín cuando el objeto de negocio son seres humanos. A este respecto la Consejera de igualdad de Andalucía, María José Sánchez Rubio, que antes que fraile fue cocinera, es decir que antes de consejera ya fue diputada en las Cortes Generales cuando se fraguaba la Ley de Dependencia, habla de que existen numerosos intereses en contra de la implantación efectiva de un sistema digno de asistencia personal y que, debido a ellos, la asistencia personal tendrá que seguir subsistiendo mediante el sistema de subvenciones que lleva en boga en Andalucía desde hace años. Así florecen nuevas instalaciones y centros residenciales.

Contradicciones ruinosas

Sobre la leyenda ''es que ustedes son una plaga' multitud de cazadores amenazan a unas pocas focas

En ocasiones he intentado aclarar los motivos por los que apoyos tales como la asistencia personal digna y suficiente o un sistema educativo totalmente inclusivo para todos los alumnos existían y existen en otros países (principalmente nórdicos, pero no exclusivamente), pero no en el nuestro. Y he meditado sobre las razones. Cuando me he atrevido a formularle esa cuestión a otras personas, la respuesta más frecuente es que esos países se pueden permitir conceder semejantes ayudas, cumplir tales o cuales obligaciones contraídas en tratados internacionales de obligado cumplimiento (al menos aquí) y mantener dichos sistemas porque hablamos de naciones económicamente ricas y con condiciones demográficas, migratorias y culturales distintas y más favorables a las nuestras.

La paz de los lagartos

Un lagarto visita mi casa

¡Volved a vuestra casa
bajo el pueblo de grillos!
¡Buenas noches, amigo
Don Lagarto!

Ya está el campo sin gente,
los montes apagados
y el camino desierto;
solo de cuando en cuando
canta un cuco en la umbría
de los álamos.

El lagarto viejo (1920). Libro de poemas, Federico García Lorca.

A J.V.F., in Memoriam.

Opresión en la residencia

Adulto regañando a gritos a un niño

En uno de esos documentos que de vez en cuando publica la ONU y que tanto incomodan a los aludidos se dice en su párrafo 21:

Aunque el internamiento puede variar de un contexto a otro, hay ciertos elementos comunes que lo definen: el aislamiento y la segregación de la vida comunitaria; la falta de control sobre decisiones que afectan a la vida cotidiana; la rigidez de la rutina, sin tener en cuenta preferencias o necesidades personales; la realización de actividades idénticas en el mismo lugar organizadas para un grupo de personas bajo una autoridad central; un enfoque paternalista en la prestación de servicios; la supervisión de los sistemas de vida sin consentimiento; y el número desproporcionado de personas con discapacidad que viven en el mismo entorno. Así pues, el internamiento no solo tiene que ver con vivir en un entorno determinado; es, sobre todo, la pérdida de control como consecuencia de la imposición de un sistema de vida determinado.

Aquí tienen una larga ristra de razones por las que la ONU considera que las residencias no son buenas sin importar el lugar donde se ubiquen ni el tamaño que tengan.

¿Y si paso de la ley, qué?

Fachada del Ayuntamiento de Málaga

El tema del acceso al transporte público urbano e interurbano en nuestro país es tan malo o peor que el de la accesibilidad a las calles, comercios, viviendas privadas, edificios oficiales públicos, y bienes y servicios de todo tipo. Sin embargo, hay que detenerse a analizar este aspecto por lo mucho que nos afecta a quienes funcionamos de forma diferente y somos discriminados por ello. De hecho, hay que recordar que el uso y disfrute de los medios de transporte terrestre, marítimo y aéreo ha supuesto y supone un auténtico caballo de batalla sin resolver cuya mejora redundaría en nuestro beneficio y en el de todo el mundo.

Intolerancia en la cultura

Puerto de Málaga

En el día de los museos se me pone en una disyuntiva ante la variedad de instalaciones culturales existentes en Málaga. Casi es obligatorio que acuda a un recinto cultural. Que si tengo que ver el Museo Ruso, que si es mejor ir al Thyssen, que hay una exposición muy chula en el Centro de Arte Contemporáneo, que no me puedo perder una visita al Centro Pompidou, y otros comentarios que me colocan en un verdadero brete. Finalmente, debido a recientes experiencias, decido quedarme en casa.

Lo que pudo ser y no fue

Hospital San Juan de Dios, Jaén

El día 4 de mayo del presente año acudí, como usuario de asistencia personal desde los inicios de la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia a Jaén. Allí debía hablar sobre mi experiencia antes y después de ejercer mi derecho a recibir la prestación económica de asistencia personal.

Extraterrestres despavoridos

Marciano verde con tres ojos

Y luego está el asunto ese de los extraterrestres, que me persiguen por las noches y con los que me muero de risa:

Era verano y estaba anocheciendo. Bueno, en verano apenas anochece, en realidad atardece con frecuencia. El caso es que unos marcianos, como era sábado en todo nuestro sistema solar, no tuvieron nada mejor que hacer que acercarse al planeta Tierra a ver cómo andaban por aquí las cosas. Y de todo el planeta tuvieron la gran idea de aproximarse a la Costa del Sol, y curiosamente fueron a parar al Paseo Marítimo de la ciudad de Málaga, donde multitud de gente suele ponerse sus mallas y hacer como que corre, también suele pasear, ir en bicicleta, e intentar practicar cualquier otro tipo de deportes (sin excluir la pesca con transistor a todo volumen).

Lo que se viene llamando "Tirar el dinero"

Cartel electrónico en la calle informando sobre el nivel del öxido de azufre

Voy a intentar, no sé con cuánto éxito, no ser muy barroco en este escrito. Como diría alguien “basta ya de tanta tontería”, porque no hay quien se crea a estas alturas que no hay dinero para liberar a las personas de las instituciones en las que permanecen recluidas. El que se atreva a afirmar lo contrario: “no hay dinero” puede llevarse de regalo un zapatazo en la cabeza. Primero voy a explicarme, con la claridad de que sea capaz, que hay dinero, pero se despilfarra y malgasta. Después voy hacer una pirueta en el aire con un tirabuzón incluido y me va a salir un escrito más oscuro que la tizne.

Vagón de cola

Juan José Maraña

Comienzo a escribir esto mientras viajo en el tren después de muchos, muchos años en que lo hice por última vez, sin contar otro intento fallido imposibilitándoseme entonces ir a Córdoba. Insensato, trato de hacerlo usando un teléfono móvil, una locura capaz de hacer retorcerse los nervios del más calmado.

Hoy regreso a Galicia tras dar una charla en Sevilla en la que como en otras, sin megafonía apropiada, he debido pedir disculpas por mi apagada y cascada voz de ex-fumador compulsivo. Al menos no apareció esa tos boba que impone punto y coma a mis largas parrafadas, consecuencia de una garganta reseca que me obliga a detenerme.

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