Pobreza: mujer con discapacidad

El 80 por ciento está en paro y el 41 por ciento ni siquiera demanda un trabajo

Las mujeres con discapacidad han decidido aunar fuerzas para lograr su plena integración sociolaboral, no en vano, según un estudio de la Federación de Asociaciones para la Promoción de la Mujer con Discapacidad Luna, el 80 por ciento de estas mujeres se encuentra en paro – frente al 60 de hombres con discapacidad– y el 41 por ciento de ellas ni siquiera demanda un empleo.

Por ello, según la presidenta de Luna y de la Confederación de Mujeres con Discapacidad, que se constituyó el viernes en Sevilla durante las VII Jornadas sobre Género y Discapacidad, María Ángeles Cózar Gutiérrez, hay que trabajar duro para salir de este hoyo, “porque actualmente pobreza es sinónimo de mujer con discapacidad”.

Cózar Gutiérrez admitió que con el esfuerzo que han hecho las mujeres con discapacidad se ha avanzado mucho. “No tiene nada que ver la situación actual con la que se vivía hace unos años, pero todavía nos queda mucho por conseguir, porque nos encontramos con una doble discriminación: ser mujeres y discapacitadas. Tenemos numerosas barreras para acceder a una vida en pareja, a la maternidad y a una sexualidad plena”, remarcó la presidenta de Luna, quien recordó que un porcentaje altísimo de estas mujeres está obligada a vivir con su familia, “no pueden independizarse, porque los únicos ingresos que reciben son las pensiones no contributivas”.

Esta dependencia de las pensiones no contributivas y de la familia para sobrevivir se debe en gran media a que, según el estudio de Luna, el 25 por ciento de las mujeres con discapacidad son analfabetas funcionales.

Ante la crudeza de estos datos, desde la nueva Confederación de Mujeres con Discapacidad, formada por entidades de Andalucía, Cataluña, Valencia, Castilla la Mancha, Asturias y Galicia, se busca, entre otras cuestiones, la formación profesional y la creación de empleo; la integración en el sistema educativo reclamando la implantación de servicios educativos especiales adecuados; lograr que los servicios sanitarios, educativos y sociales destinados a las mujeres y niñas con discapacidad se presten sin menoscabo de su dignidad y reivindicar las medidas que garanticen la libertad sexual de estas mujeres y niñas.

María José García. 6/3/2009. FUENTE: El Correo de Andalucía

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