Aborto libre SÍ, aborto eugenésico NO, suicidio asistido libre SÍ, suicidio asistido selectivo NO

Vaya de entrada este título twittero, pese a no tener cuenta de Twitter, para dejar clara la posición que intentaré explicar. Cuando cogemos un derecho (aborto libre, suicidio asistido libre) y lo recortamos reduciéndolo a sólo un pedazo focalizado sobre un cierto grupo humano (mujeres, personas con diversidad funcional, personas mayores, personas enfermas …) definido por alguna característica personal (sexo , diferencias funcionales, edad, enfermedad …) ya no tenemos un derecho, tenemos un dedo acusador que señala diciendo “esas vidas no son iguales, no tienen el mismo valor, no las protegeremos de la misma manera, pueden ser eliminadas sin castigo” Por ejemplo, el aborto de fetos femeninos en países asiáticos, el aborto de fetos con diferencias funcionales en España, el suicidio asistido para mayores de 70 años en Holanda o el suicidio asistido para personas enfermas en Suiza.

Nótese que el objeto de discriminación no son los fetos (que no son personas y por tanto no tienen derechos humanos) si no las personas que tienen el rasgo diferencial que justifica el aborto. En China y en la India se discrimina a las mujeres y en España se discrimina a las personas con diferencias funcionales, porque estas prácticas social y / o jurídicamente aceptadas, validan y refuerzan un imaginario colectivo que visualiza a las mujeres / las personas con diversidad funcional como seres con vidas menos valiosas, menos dignas de ser vividas. De esta mirada discriminadora se derivan políticas hostiles contra estos grupos humanos y, si no se combaten y se detienen, acaban generando valores y políticas nefandas para el conjunto de la población.

Del mismo modo, el sujeto discriminador no es la mujer que aborta, si no el texto legal y / o la práctica social tradicional que ampara estas acciones. Sin embargo, el aborto selectivo no es un acto de libertad de la mujer, si no una muestra de cómo la medicalización de la vida permite secuestrar el derecho de las mujeres a decidir sobre el propio cuerpo para transferirlo a los médicos. De esta manera construimos un imaginario colectivo que naturaliza la inferioridad de las mujeres en China o el menosprecio de las personas con diversidad funcional en España. Se quiere hacer creer que hay “causas biológicas objetivas y neutras” en vez de construcciones sociales discriminadoras y opresoras.
Quien piense que no hay ningún problema en situar el centro de decisión de estas cuestiones en el estamento médico porque éste responde a “criterios objetivos avalados por la Ciencia” haría bien en recordar cómo la medicina valoró en su momento el exterminio nazi de personas con diversidad funcional, los manicomios, el electroshock, la lobotomía, la histeria femenina, las madres nevera, la homosexualidad, la transexualidad, el ensañamiento quirúrgico con “los deformes”, etc

En cuanto al suicidio asistido, el razonamiento es simétrico. El derecho a decidir sobre el propio cuerpo y a morir con dignidad debería ser el único argumento para defender el derecho de toda persona al suicidio asistido. Cuando lo contaminamos con restricciones basadas en características personales como la edad, la funcionalidad del cuerpo o la enfermedad, deja de ser un derecho para convertirse en presión economicista y / o eugenésica sobre los más débiles.

Hay que entender bien este detalle. Las restricciones discriminatorias de un derecho no generan un derecho restringido, si no algo esencialmente diferente: una aberración jurídica y ética que pone en el punto de mira a aquellas personas de las que estamos naturalizando su inferioridad por la vía de la medicalización de la vida humana y de la transferencia del poder de decisión sobre el propio cuerpo a la decisión desde una Ciencia supuestamente neutra y objetiva. En la bioética de la diversidad funcional no valen atajos, no funcionan. Aborto libre SÍ, aborto eugenésico NO, suicidio asistido libre SÍ, suicidio asistido selectivo NO.