Cada día lo tenemos peor

GALICIA. Soy una persona discapacitada del aparato locomotor. El día 17 de febrero tenía cita médica en Povisa a las 10:20 horas. Las plazas reservadas en el entorno del policlínico estaban ocupadas; también en la puerta principal, una de las cuales, por una moto.

Después de dar varias vueltas (aproximadamente media hora) la moto seguía en el mismo lugar. Llamo al 092, donde me dicen que la llamada será grabada. Explico mi problema y la respuesta es que la grúa tardaría bastante pues, al parecer, estaba muy ocupada. Será que sólo hay una… Solicito, entonces, que manden algún agente, que sería más rápido, y por lo menos así, el propietario de la moto se lo pensaría dos veces antes de volver a aparcar en zona reservada. Tras otro par de vueltas conseguí aparcar en Tarragona, casi esquina con Gran Vía. Seguro que ustedes, tanto agentes de la Policía Local, como cualquiera del resto de lectores que se asomen a esta carta, se pueden imginar el esfuerzo que me costó desplazarme desde allí hasta la entrada del hospital; camino que, de no haber ido acompañada, no podría haber recorrido, teniendo que perder la mencionada consulta.

A las 12:10 horas la moto seguía en el mismo lugar sin muestra alguna de haber sido sancionada. Mucho trabajaba la grúa esa mañana. Esto me parece una total falta de atención y de humanidad por parte de nuestra Policía Local.

Están muy bien las campañas de “humanización”, pero no me queda más remedio que preguntarme ¿para quién y dónde está la humanización hacia un colectivo cada día más grande? ¿tenemos que quedarnos en casa? ¿tanto afeamos la ciudad para que no se nos quiera ver sueltos por ella adelante?.

El remate llega cuando llamo al 010. Me informan que para todo lo relacionado con la policía tenemos que presentarnos en el Concello con objeto de comprobar nuestro DNI. Como podemos andar tan bien, pues ¡toma!, aparca y camina. Una vez allí tampoco puedo aparcar. Un todoterreno de Aqualia ocupaba la plaza para discapacitados. ¡A 20 metros de la policía!.

Estas son las facilidades que nos proporcionan el Concello de Vigo y sus rectores. Como ellos pueden dejar sus coches aparcados donde les viene en gana no reparan en que los demás no tenemos esa posibilidad; no tenemos conductores, como ellos, ni acompañantes gratuitos, porque la Ley de Dependencia tampoco nos ha llegado. No puedes caminar, pues te fastidias y no sales de casa.

M.ª Isabel Iglesias Martínez

Vigo, 2/03/09. FUENTE: FarodeVigo.es

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